LA SOFISTIFICACIÓN DEL MASOQUISMO

POR: MÓNICA AVENDAÑO TAFUR

Recordar sin el propósito de resignificar, puede ser un masoquismo encubierto. En la memoria hay tantos sabores de recuerdos y algunos son ácidos, amargos, agrios. Hay tantos aromas y muchos de ellos, pestilentes. Nos encargamos de perfumarlos para seguirlos guardando en algún cajón de la mente en vez de mirarlos de frente y resignificarlos con las preguntas, para qué sucedió esto en mi vida? Qué es lo que tengo que ver y aprender de esto? No nos hacemos esas preguntas. Queremos otros resultados en nuestra vida, siendo las mismas personas con los mismos patrones de comportamiento. Queremos una vida extraordinaria sin dejar de ser las personas con los pensamientos ordinarios de siempre. Así que optamos, desde la no consciencia, sino en automático, rumiar la vida. Y eso se transforma en un masoquismo sofisticado, soterrado, disfrazado de victimismo, de círculo cerrado que no resuelve y atrae total estancamiento. Preferimos somatizar el dolor y acariciarlo disimuladamente, de maneras tan estoicas como si no hubiera remedio posible. La sofisticación del masoquismo o encontrar placer en ese dolor irresoluto. Quién se queda con un dolor de muela? Todo el mundo va al odontólogo. Pero nos quedamos con el dolor del alma como si no hubiera dónde ir y sanar. Sacar el dolor es sacar el amor. El amor propio. Y si te rediseñas?

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© Copyright Mónica Ser Pleno 2019. Todos los derechos reservados.

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