Decir que nos aceptamos con nuestros “defectos” y eso es amar, puede ser el mayor acto de desamor para con ese otro y viceversa. Decir que tenemos tolerancia a la diferencia, puede ser una trampa, y mortal. “Así somos y así nos queremos”, cuidado con semejante expresión. Cuál es esa identidad que determina lo “que somos”? Ahí apunto porque a lo que estemos llamando identidad, sea el producto de patrones de comportamiento aprendidos en una crianza llena de heridas no sanadas, de recuerdos dolorosos no resignificados desde el amor y simplemente estemos reciclando pensamientos o creencias insanas, desamorosas provenientes de paradigmas tribales, a los que sin cuestionarlos, les somos leales.

Eso somos? Es esa nuestra identidad real? Es nuestra identidad de origen genuinamente desde la Luz de donde nos desprendimos? Entonces cuando decimos que amamos a alguien como es, a cuál “es” nos estamos refiriendo? “Tolerantes” a una característica de comportamiento de desamor con el otro? Sería realmente amor al otro llamarlo a su verdadera identidad, convocarlo a trascender una actitud aprendida que repite incesantemente y no le construye a sí mismo ni a con quienes se relaciona. Te perdono pero sigues actuando en desamor? Cuidado! eso no es amor. Es distinto decir, te amo en lo que eres en tu origen sano y amoroso, así que ese comportamiento que te desdibuja en tu identidad real, por amor, no lo acepto y te convido a trabajarlo y a amarnos de verdad.

Entonces podemos decir, te estoy amando como eres, en esa identidad de consciencia evolucionada, que somos en origen. Y que sea un trabajo mutuo. A menos que el cuento del pecado original, nos siga comiendo la capacidad de pensar.

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