La energía de una angioplastia… Adentrarse al lado oscuro, ese en donde no fluye la vida y todo amenaza hacia el silencio más estéril… Adentrarse al lado oscuro, ese en donde no fluye la vida y todo amenaza hacia el silencio más estéril… Encontrar la obstrucción del canal hacia el eclipse del miedo… Recorrer el sendero a la omnisciencia y verte en tu más pura identidad… Desamarrarte de nudos que remedan lazos y son los inventos medievales de la exacta esclavitud… Viajar al lugar mismo del reguero de restos de tus alas… Oír y sentir bajo tus pies el crepitar de la resequedad propia del desamor que se disfraza de amor, mientras sales de ahí, guiada por la tenue luz de tu anhelo de libertad… Arrojas luz a cada paso y lo sombrío se retuerce hasta transformarse en tu báculo más preciso y son tus ojos videntes de lo invisible y reconoces lo real detrás de las palabras, los hechos que no acompañan esas palabras y sus cadenas para una expresión coherente de palabras y hechos… El lado oscuro aparece como el gran saboteador a la oportunidad de que la risa sea tu nuevo lenguaje y la liviandad tu otro peso… Comprendes el porqué de tu colección de imposibles, lo difícil y complicado, lo luchado y lo impotente… La energía de la angioplastia es una lucha en solitario, un llamado al recorrido más importante sobre la tierra: tu interior más oscuro… Allí encuentras el poder de tus decisiones, la responsabilidad de ocuparte de el REINVENTO de ti y asumir cada consecuencia de semejante elección, porque inevitablemente significa dejar, irte, soltar, abandonar… Palabritas barnizadas de juicio descalificador pero que si las raspas, encuentras debajo su verdadero color: libertad de ser quien quieras porque no hay un ser previamente hecho.

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